Vaciar la mente… algo que nos puede servir

Siento que no hay nada màs molesto que vivir con la cabeza llena de cosas pendientes, ya que a la larga, eso produce un estres de manera inmediata, pues queremos mejorar el mundo ahora ya, y es casi imposible. Queremos brillar, pero con tantas preocupaciòn y obligaciones deseamos poner en “blanco” nuestras mentes, un sinfin de veces, aunque muchas veces no creamos como se puede hacer.

Aquì, expongo un fàbula sobre un niño de 10 años, que se le encomienda realizar una labor, pero no es un niño cualquier… es un niño soñador, imaginativo y creador.

Vaciando la mente como un niño de 10 años.

Un niño travieso e inteligente de 10 años de edad, juega sobre el piso de su cuarto, es una bella tarde de agosto, se encuentra desarrollando una gran novela épica en donde su mejor juguete es el héroe y gran vencedor de todas las batallas, en ese momento, su madre entra de manera imponente al cuarto, lo mira y le dice:

–          Te voy a pedir un favor, ¿puedes escucharme?

–          Si – responde, con cara de yo no fui.

Ella lo mira a los ojos y le pide que por favor, hoy a las 4 de la tarde, vaya al jardín y cierre la llave de riego, la cual está encendida cumpliendo su función desde las 12 de la tarde. Y se toma la molestia de explicar:

“Si olvidas hacerlo, el agua puede exceder la cantidad adecuada y llegar a matar al rosal que tu sabes que  cuido con tanto cariño.”

Es decir, le explica que el tema es importante, y no puede olvidarlo!

Mientras escucha con atención a la explicación, la cara del niño va cambiando y se hace evidente su preocupación y pánico al hecho de que lleguen las 4 de la tarde, o tal vez las 5 y llegue a olvidar por completo el cerrar esa bendita llave, y se dice a si mismo: “no sería la primera vez”.

Su madre cierra la puerta lanzándole una mirada con la que le transmite de manera detallada todo lo que le pasaría a nivel físico si no cierra dicha llavecita a la hora pactada. Esa mirada termina por preocuparle, inmediatamente ve el reloj de pared que cuelga como siempre en la sala de estar, y ve que son la 1:35 de la tarde. Aún falta mucho!

Amigo lector, análizemos la situación por favor, se hace evidente que existe cierto grado de estrés y preocupación en este niño de 10 años, el cual tiene que cumplir con un mandato y no quiere olvidarlo por nada, aunque su experiencia y su mente voladora casi le confirman que si no hace algo diferente, se olvidará por completo del tema. Es decir, su mente está llena, preocupada, el problema lo agobia y está ahí, presente, porque existe el miedo a que se vaya el pensamiento, y pues deje de hacer lo que se debe de hacer.

Es entonces, que el sentido común se asoma, y le enseña al niño, el concepto de vaciar la mente, inmediatamente va al cuarto de su mamá, y coge el despertador, lo ajusta para que suene exactamente 2 minutos antes de las 4 de la tarde. Con esto se tranquiliza un poco, sabe que a 2 minutos antes de las 4, el reloj despertador sonará y le hará recordar que tiene que hacer algo. Pero aún duda:

–          “Tal vez ni recuerde exactamente que tengo que hacer en el momento en el que suene el despertador.”

Es por esto que coge un pedazo de papel y escribe: “cerrar llave de riego en el jardín” y la coloca debajo del despertador. Incluso, se le ocurre hacer una pequeña prueba con el despertador.

–          “Tal vez justo hoy no esté funcionando” – se dijo.

Luego de verificar que el despertador funcionaba programándolo para un minuto después de la hora actual y esperando a que suene, es ahí que el niño está seguro de que su sistema es infalible, tenía un despertador que mediante el sonido le avisaría la hora exacta en la que tendría que actuar y tenía una pequeña nota que le recordaría exactamente qué tiene que hacer.

Una vez hecho esto, el niño da un suspiro, se lleva el despertador con la nota a su cuarto, lo coloca en su mesa de noche, da unos cuantos pasos y se sienta a jugar de manera placentera, olvidando por completo la tarea encomendada, era increíble la tranquilidad con la que jugaba, y no es que se había vuelto un irresponsable, era que había colocado su tarea en el exterior. La había sacado de su mente, es decir, había: vaciado su mente.

Está demás decir que dos minutos antes de las cuatro sonó el despertador, el niño se acercó a él, lo apagó, leyó la nota, recordó exactamente lo que tenía que hacer, caminó hacia el jardín y cerró la llave de riego. Una vez hecho esto, creyó ser el mejor hijo del mundo. Estaba orgulloso de sí mismo porque había cumplido exactamente con lo que su madre le encomendó. Es decir, era feliz.

Luego, cada vez que tenía algo que hacer para su madre, el niño utilizaba el mismo sistema, había ahora desarrollado una confianza extrema en el mismo, tanto que su madre no lograba entender bien como era que ahora no se preocupaba prácticamente nada cuando recibía una orden pero sin embargo las cumplía de una manera ejemplar.

No significa que invirtamos en comprar cosas ni aparatos caros para recordarnos las tareas, es aquì donde debe primar el ingenio.

Salu2!

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Acerca de humanopensante
Un humano pensante mas.

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